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16 Septiembre, 2019       LISBOA - MAX. Partly sunny; pleasantº, MIN. 03º

 
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Carpetas  |  Los miradores en Lisboa
Los miradores en Lisboa
Sanda Samitca
Los miradores en Lisboa
Los miradores en Lisboa


 Fotos y textos de Sanda Samitca & Isabel Bergeron.


Lisboa es, por su topografía, una ciudad “de Miradores” en portugués Miradouros. Sea en pleno día, al atardecer o en la suavidad de una noche de verano, éstos  regalan generosamente sus tesoros, algunos evidentes, que son guardados rápidamente en cámaras, otros más secretos, que se ofrecen a quienes gustan de admirar Lisboa. Algunos son muy conocidos, otros muy discretos.
Os proponemos una pequeña selección que os permitirá disfrutar de todas las bellezas de la ciudad y sus alrededores, cada cual con su encanto y sus ventajas.


Una breve visita comentada :


El Castillo de Sao Jorge ofrece una de las más bellas vistas, gracias a su explanada, así como una perspectiva de 360º sobre Lisboa cuando se da la vuelta a su muralla. Desde arriba el paisaje se extiende hasta donde abarca la vista. Es el lugar soñado para perfeccionar el conocimiento topográfico de la ciudad. Desde lo alto de la terraza pavimentada y sombreada gracias a sus magníficos pinos, es divertido encontrar la Plaza do Comercio, las ruinas del Convento do Carmo, el Miradouro de Sao Pedro de Alcântara (ver más adelante), y también la Avenida da Liberdade y el parque Eduardo VII, e incluso la gran mancha verde – ¡el Jardín Botánico! . Recorriendo la muralla se puede descubrir aún el Campo de Santa Clara (donde los martes y sábados montan la famosa Feira da Ladra o “mercadillo de la ladrona”), la cúpula del Panteón y la estación de Santa Apolónia. Descubrimos una cara más escondida de Lisboa, de verdes jardines en terrazas, plantados de naranjos, justo ahí, debajo del castillo.


Santa Luzía (Alfama), debajo del castillo y en el recorrido del Tranvía 28, el mirador de Santa Luzía es visitado por numerosos turistas. Esta terraza, reconocible gracias a la palmera que se yergue por encima de las casas, domina las callejuelas de Alfama. Son sobrecogedoras las vistas sobre el “mar de la Paja” que brilla desde el puente Vasco de Gama hasta el puente 25 de Avril, y también las de la orilla sur del Tajo. Por la noche es de una belleza absoluta.

Todos esos ojos, cámaras de fotos, prismáticos, telescopios y cámaras de video, atrapados por la belleza del mosaico lisboeta, ¿ven acaso a quien parece mirarles con su fría presencia de cerámica, ofreciendo sus ojos sobre una bandeja? Santa Lucía, que prefirió quedarse ciega antes que entregarse a aquel al que no amaba, dió  su nombre y  su iglesia a este lugar tan querido por quienes aman contemplar y por los enamorados. Cuando se desvanecen las hordas de turistas deslumbrados por el sol, agotados por las escaleras, los techos de Alfama ¿la terraza? Se ofrecen por fin a los amantes del atardecer y a los ribereños.



Graça. Un poco más arriba, en el recorrido del tranvía 28 (Largo da Graça), encontraréis una nueva perspectiva desde esta terraza algo apartada del tumulto de la ciudad, donde es agradable tomar un café con calma.


Nossa Senhora do Monte . A una distancia de algunas calles del Miradouro de Graça, al que también se llega cogiendo el tranvía 28, se encuentra el miradouro más alto de Lisboa, en cuya parte inferior se halla el antiguo barrio árabe, la Mouraria. Al ser el acceso un poco más complicado, las masas no se apresuran…a respirar la tranquilidad de este lugar apacible que se encuentra al lado de la capilla de Nuestra Señora….de la benevolencia. En su campana de cristal, vela por la ciudad desde la altísima colina donde mora. Inocente, tierna e indulgente, acoge con modestia los votos, ruegos y ofrendas florales de una jornada que comienza entre la bruma azulada.



Miradouro do Torel:
Menos conocido porque está bien escondido, el miradouro do Torel, en el encantador jardín Braancamp Freire (a unos pasos de Campo dos Mártires da Patria), vale el paseo. Os encantará las magnífica vistas sobre la Avenida da Liberdade, el Miradouro de San Pedro de Alcântara, y también sobre el Tajo. Es un remanso de paz donde es muy agradable detenerse para admirar Lisboa.


Santa Catarina
, conocido también bajo el nombre de Adamastor, en homenaje a la imponente estatua que evoca los peligros a los que se enfrentaron los marinos en la época de los Descubrimientos. Justo por debajo del Bairro Alto y a unos pasos del Elevador da Bica, este animado Miradouro se da un aire a Woodstock pero sin la música; Allí rastas, perros y turistas se dan la mano. Una terraza sobre el  brillante Tajo que ofrece otra  magnífica vista del puente 25 de Avril y la orilla sur del río.



Sao Pedro de Alcântara
(Bairro Alto). Saliendo del elevador da Gloria (en lo alto de la colina), quedaréis subyugados por la visión que se extiende ante vosotros. De la Baixa a la colina del Castillo, pasando por Graça, y también un rinconcito de Tajo, es , sin duda, una de las vistas más hermosas, si no la mejor, sobre todo al final del día, cuando la ciudad adquiere reflejos dorados. Después de dos años de obras - se pueden  admirar los arabescos del pavimento – es un verdadero regalo el recuperar este espacio, con fuentes, bancos y el mapa de orientación en azulejos. Cuando hayáis visto Lisboa desde todos estos ángulos, no habréis agotado aún (ni de lejos) la ciudad y sus tesoros…

Dejaos sorprender por la vista del Tajo al doblar una esquina, o de un barco que parece encallado entre dos calles, o incluso por los tejados de Lisboa. Probad de nuevo las alturas del Parque Eduardo VII, el elevador de Santa Justa o, si todavía tenéis tiempo, el Cristo Rey del otro lado del río.